30 diciembre 2020
08 noviembre 2020
Te extraño
Tengo el pecho lleno de teextraños.
Las manos vacías de tu cuerpo,
la mirada húmeda y perdida.
Mi garganta ha vuelto a hacerse nudo.
Quisiera correr a abrazarte,
fundirme en tu pecho y
perderme en tus labios.
Pero nomás no te encuentro.
Temo que a ésa que recuerdo,
no la voy a encontrar más.
Se quedó en nuestro pasado,
o quizás vive en mis sueños.
Que ganas de quererte de nuevo.
Como aquella tarde en la que,
por primera vez, me perdí.
Así dejándome ir, olvidándome de mí.
Por fin, me encontré.
Qué ganas, carajo
de que hicieras lo que para mí es correcto,
de que coincidieramos en ésto.
De volver al principio.
De mirar tus ojos.
De tomar tu mano.
De sentir tus brazos.
De rozar tu piel suavemente con la mía.
De recorrer los dibujos de tu piel con mi lengua.
De ser sólo tú y yo.
De que me mires, con esa mirada que sólo yo veré.
De ser tu centro, tu mundo, tu universo.
Tendré que dejar ganar al cerebro.
Hacer a un lado las ganas.
Proteger al corazón.
Guardarme.
Olvidar.
Adiós.
23 octubre 2020
¡Gracias, corazón!
Traigo el corazón cansado y la ilusión rota.
Hay días así.
La ventaja es que el corazón es el único órgano que se regenera.
Es cuestión de paciencia.
No lo hace solo, necesita días soleados,
una taza de té, remojarse en lágrimas.
De ésas lágrimas profundas, que emanan del río de la esencia.
De ésas lágrimas que lavan las heridas y las dejan expuestas, pero listas para sanar.
Necesita flores y canciones.
(Recientemente descubrí que los gatitos ayudan)
Necesita chocolate y acurrucarse.
Se receta, de igual manera, agua de mar y atardeceres.
Un abrazo y la risa de la familia.
Necesita mirar al frente.
Agradecer y besar al pasado para así despedirse definitivamente.
Soltar los invisibles hilos que nos atan a la fuente del dolor, es primordial.
Lo sé, porque he estado ahí.
Más veces de las que quisiera.
Más veces de las que creo que puede soportar éste corazón marchito.
Pero, aparentemente es fuerte y saldremos juntos de ésta y de las que vengan.
Me queda de consuelo saber que cuando llegue a casa, mi corazón será fuerte y habrá aprendido tanto sobre dolor, que el amor, ése amor inevitable y abrumador, será inconfundible.
¡Gracias, corazón!
Por no rendirte, por seguir creyendo, por seguir viviendo y por nunca abandonarme.
22 agosto 2020
Acumuladora
¿Cómo vacía uno la bolsa de herencias, recuerdos, platos rotos y amores fallidos?
Es muy cansado cargar tanto peso.
¿Porqué no, simplemente soltarlo?
¿Qué nos hace acumular y acumular cicatrices?
Hay días, como hoy en los que descubro que debo abrir mis brazos y recibir los regalos y soltar el lastre emocional del pasado.
Y es difícil, aún cuando me pesan los brazos y me tiembla el alma.
Aún cuando el regalo que tanto ansío está aquí, ¡es mío! Se me siguen escapando dolores pasados por las rendijas de los ojos. Y ésa viejísima red de conexiones (inconexas) me quiebra de a poco. Desde dentro.
Hoy decido dejar de acumular y empezar a atesorar. Porque hoy no quiero perderme éste regalo y quiero ser igual de libre y maravillosa.
Quiero ser más yo y menos acumuladora.
24 julio 2020
Peligros de hoy
En éstos tiempos modernos,
hasta los ladrones han perdido la ética.
Ya no puede uno dejar las cosas sin llave,
porque inmediatamente los amantes de lo ajeno se lo adueñan.
Así mismo sucede con el corazón,
hoy en día uno debe ponerle llave
y de ser posible hasta candado,
alambre de púas y hasta un perro guardián.
Los ladrones de hoy, resultan ser encantadores y hasta vendedores de ilusiones.
Aún sabiendo ésto,
una noche, por descuido,
dejé el mío sin llave.
Y lograste entrar sin hacer ruido,
dejando rastro.
Yo que me prometí cuidarlo bien,
volví a dejarlo sin llave.
A la buena de Dios.
Yo que me prometí no arriesgarlo de nuevo,
no dejar que nadie más se adueñara de él.
Porque el riesgo es tremendo,
lo pueden dejar herido, desvalijado, desnudo y vacío.
De última, lo pueden dejar abandonado en un deshuesadero.
El dilema ahora es,
ponerle llave contigo adentro o dejarlo así, abierto al público.
Y el veredicto ha sido tremendo e inevitable.
A pesar de mis temores...
¡Traigo el corazón sin llave!
07 abril 2020
No corras antes de caminar
Ayer te vi.
Corrí como siempre a verte.
Aunque creo que ya no, todavía
me da por correr a verte.
Te vi caminando.
Tan fuerte y tan guerrera.
Quise abrazarte.
Por suerte no debemos, en una de ésas no te suelto.
Te vi caminando.
Yo quise correr y abrazarte.
Llorar de felicidad.
Cantar y bailar aquel cumbión.
No supe qué hacer.
Nunca sé qué hacer,
más que correr.
Yo siempre corriendo y tú caminando.
Yo corro hacia ti.
Tu caminas otros caminos.
Y aunque yo corra y tu camines.
El punto ahora no es alcanzarte..
Con verte andar, firme y feliz me basta.
03 marzo 2020
Reflector
Quisiera tener un reflector sobre mí,
para no perderme en la inmensidad.
Para que tus ojos no me dejen
y que tus palabras me toquen y me hagan sonreír.
Quisiera tener un reflector,
para iluminar tus momentos de profunda oscuridad.
Y ganarme tus manos y tus besos y llevarlos conmigo, siempre, en el bolsillo del pantalón.
Quisiera tener un reflector, para iluminar el futuro que podríamos tener juntas.
Para que no queden dudas y puedas caminar segura, de mi mano.
Hacia el incierto y mágico destino que te ofrezco.
Quisiera ser un reflector e iluminarte toda.
Empezando por tus labios y hasta llegar a tu corazón. Sanando cada herida del pasado, con luz y amor. Y ser luminosas juntas.
Y que cada sombra nueva, nos sirva para jugar en ella y hacer figuras. Y reír hasta llorar y creer que el hoy puede repetirse eternamente. Siempre que así lo deseemos.
Quisiera ser un reflector y un espejo.
Para que te veas con mis ojos.
Para que te escuches con mis oídos.
Para que te sientas con mi corazón.
Para que te acaricies con mis manos.
Quisiera de menos ver una lucecita asomarse por la rendija de la puerta.
Quisiera por lo menos robarte un beso que te encienda la sonrisa.
Esa que ilumina todo lo que toca.
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