24 julio 2020

Peligros de hoy

En éstos tiempos modernos,
hasta los ladrones han perdido la ética.
Ya no puede uno dejar las cosas sin llave,
porque inmediatamente los amantes de lo ajeno se lo adueñan.

Así mismo sucede con el corazón,
hoy en día uno debe ponerle llave 
y de ser posible hasta candado,
alambre de púas y hasta un perro guardián.

Los ladrones de hoy, resultan ser encantadores y hasta vendedores de ilusiones.

Aún sabiendo ésto,
una noche, por descuido, 
dejé el mío sin llave.
Y lograste entrar sin hacer ruido, 
dejando rastro.

Yo que me prometí cuidarlo bien,
volví a dejarlo sin llave.
A la buena de Dios.

Yo que me prometí no arriesgarlo de nuevo,
no dejar que nadie más se adueñara de él.
Porque el riesgo es tremendo,
lo pueden dejar herido, desvalijado, desnudo y vacío.

De última, lo pueden dejar abandonado en un deshuesadero.

El dilema ahora es, 
ponerle llave contigo adentro o dejarlo así, abierto al público.

Y el veredicto ha sido tremendo e inevitable.
A pesar de mis temores...
¡Traigo el corazón sin llave!