06 octubre 2009

Fuerza

Quiero tocarte, 
y perderme en tu piel para siempre.
¿Cómo no rozarla? 
Si el aroma es tan intenso,
la textura es exquisita.
¿Cómo no desearte?
Si tus miradas,
me han vuelto a la vida.
Me han despertado del letargo.
Del hielo me han salvado.
Mi cuerpo arde, vibra. 
Vive, por tu aire y por tu fuerza.
Tus labios me alimentan,
tus manos me sacian,
tu vientre me domina.
Tu pasión me fortalece.
Hoy como nunca,
me siento capaz de todo,
esplendorosa, plena.
No quiero nada,
más que beberte y perderme.
Por siempre y para siempre,
en tus brazos perderme.

Huellas

Por fin te dejo ir.
Suelto los amarres,
sin pensarlo.
Dejo de imaginarme,
de inventarme sueños.
Tu pálido rostro se desvanece,
y con él, tus ojos.
Aquellos que un día,
como brazas me cegaron.
Hoy se pierden,
en recuerdos.
De sueños y de anhelos,
hoy se encuentran vacíos.
Como si la muerte,
los hubiera alcanzado.
No hay llantos,
no hay lamentos.
Simplemente me alejo,
con la ilusión de que,
al menos, 
en la piel lleves,
las suaves marcas de mi amor.

26 junio 2009

¿Tu mirada?

Eterna,
de luz plagada.
Hermosa,
brillando serena.
Profunda,
llegando a mi centro.
Cálida,
calmando el frío.
Apacible,
rompiendo el silencio.
Apasionada,
llenando de historias.
Tú mirada.
Tu mirada ya no es tuya.
Me la robo,
ahora es mía.

Hoy para mí, un regalo.

Hoy sin darme cuenta,
entraste en mi corazón.
Es confuso e inexplicable,
hasta inesperado,
pero es y no puedo remediarlo.
Hoy por primera vez,
doy sin esperar nada a cambio,
sin ofrecer más de lo que puedo, 
vaya, sin siquiera pensarlo.
Doy por que me place,
sólo por eso,
y recibo de tus manos,
cálido alivio.
 Y de tus labios,
infinitos besos.

12 marzo 2009

Paz

¿Dónde se encuentra?
¿Dónde la compramos?
¿La venden a granel?
No sé siquiera porque la busco. 
Quizás me engaño, cosa común en mí, y ni siquiera la deseo.
¿Cómo puedo saberlo?
No sé si la conozca, 
entonces, ¿Cómo desearla?
Una cosa es segura...
Buscándola menos la voy a encontrar.

Te Odio

Te odio, 
porque tus palabras me tocan
y me hacen sangrar.
Te odio, 
cuando me miras
y duele sin control.
Te odio,
porque si no me regalas tu sonrisa
mi propia felicidad se desvanece, 
mi voluntad se anula 
y me vuelvo tu esclava.
T e odio, te odio y más te odio
porque mi único deseo
eres tú.

01 marzo 2009

Luciérnaga

Pequeño bichito de luz,
es gracias a ti, que finalmente,
logro ver más allá de lo visible.
Colores inimaginables, 
dibujados por tu risa.
Y ésos ojos que al mirarme,
logran los destellos más hermosos.
Desde que estás aquí,
ya no temo perderme.
Pues el camino lo decides tú.


23 enero 2009

Conjugando

La luz recorre la escalera,
ella recorre la escalera.

Mis ojos recorren la escalera,
yo, recorro la escalera.

La luz la recorre a ella,
no hay nadie recorriendo la escalera,
pues, ahora por fin, yo recorro la cortina.
La luz ya no recorre la habitación.

Yo, la recorro.
¡No a la luz, ni a la cortina, ni a la escalera!

La recorro a ella.

LA

Monólogo

Aún después de todos éstos años,
no logro entender
miradas y gestos.

Me siento como deben sentirse los niños,
cuando sin saberlo, hacen algo indebido.

Dudosa e indefensa.
Tal vez como un extranjero.
Tratando de hablar lenguas muertas.

Me hace falta ritmo, 
no encuentro el tempo,
y lo peor de todo,
es sentir que contigo...
desafino.

LA

Hoy de nuevo

Invariablemente te pienso.
Cuando más me resisto,
más estás en mi pensamiento, clavada.

Hoy de nuevo,
alucino.
Te veo y me desespero.

Tal vez si grito...
¡¡¡FUERA!!!

...Inútil.
Sigues aquí dentro.

LA