06 octubre 2009

Huellas

Por fin te dejo ir.
Suelto los amarres,
sin pensarlo.
Dejo de imaginarme,
de inventarme sueños.
Tu pálido rostro se desvanece,
y con él, tus ojos.
Aquellos que un día,
como brazas me cegaron.
Hoy se pierden,
en recuerdos.
De sueños y de anhelos,
hoy se encuentran vacíos.
Como si la muerte,
los hubiera alcanzado.
No hay llantos,
no hay lamentos.
Simplemente me alejo,
con la ilusión de que,
al menos, 
en la piel lleves,
las suaves marcas de mi amor.

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