Veo y leo éste mundo tan triste y tan podrido. Y me enoja no saber qué hacer.
Conozco historias que me llenan de rabia e impotencia. No puedo creer que seamos tan cobardes los seres humanos.
Madres que maltratan y prostituyen a sus hijos. Seres sin corazón que abusan de la necesidad de los demás. Y lo más deprimente, una sociedad carente de sentimientos. Somos una bola, una masa inservible. Porque hemos decidido no hacer nada, no ver nada. No mirar y si no lo vi, no pasó.
¿En verdad estamos tan desconectados de nuestra propia humanidad? O es acaso, que la humanidad no es una virtud.
Somos depredadores y destructores de nuestros propios recursos, de la vida misma.
¿Qué podemos hacer?
Se nos va la vida en sobrevivir y olvidamos que allá afuera hay niños, sólos, hambrientos, necesitados de todo. Niños que mañana serán adultos, si la suerte o mejor dicho, la desgracia los acompaña. Adultos, llenos de rencor, vacíos del alma.
Me entristece profundamente, no saber qué hacer. ¿Estoy sola? ¿Soy la única que no sabe o no tiene el valor suficiente para ayudar a los demás?
Siempre he creído que desde mi trinchera, hago conciencia y genero el cambio. Pero, hoy me doy cuenta de que tal vez, lo corrupto, lo asqueroso, no tiene fin.
Quiero tener fé en la humanidad.
Quiero seguir teniendo fé en el futuro.
Pero, leer noticias es tan duro.
¡Ya basta!
Debemos abrir los ojos y despertar a la conciencia. No estamos solos y si a alguien le duele y tú no haces nada, el tejido, la energía que nos conecta a todos muere lentamente.
Mi pregunta es, ¿por dónde empezar?

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