Nuestro amor fue una bomba de tiempo.
Un regalo explosivo.
La pólvora de tus ojos se fue regando en mi alma y tus manos como llamas encendieron lo que alguna vez debía arder.
El fuego limpia y purifica. La flama arde y por ella, el viento después se lleva lo que un día fue. Quedarán cenizas, que también el viento se llevará.
Nuestra flama ardió hasta el cielo con colores extraordinarios, pero al final quedó la nada. Nuestra flama fue hermosa y pura y roja. Estaba viva y parecía que no se apagaría nunca. Pero el fuego está hecho para arder y extinguirse.
¿Dónde está la sorpresa?
29 noviembre 2016
Fuego
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