22 diciembre 2019

35 años

35 años, he amado
las veces que he podido
con todas mis fuerzas 
confiando en el "parasiempre"
que nunca es eterno.
La vida me ha enseñado
que el "parasiempre"
es una medida de intensidad
más que de tiempo.

35 años he cantado,
levantando mi voz 
por todo lo alto.
A veces, con una dulce melodía
otras, con furia o melancolía.
En público, pero sobretodo en privado.
Porque canto para mí,
porque me hace feliz,
puede incluso ser más placentero
que cualquier otro deseo 
que mi cuerpo sea capaz de encarnar.

35 años he buscado la risa,
comenzó curándome a mí,
alejándome del dolor 
y trayéndome aceptación,
luz y autoconocimiento.
Pero al escuchar las de los demás,
un cosquilleo me recorrió
desde la nuca hasta las rodillas.
Supe que de ahí era.
¡Qué fácil es volverse adicto a la risa ajena!


35 años he jugado a no ser yo,
pero no desde la falsedad, 
ni desde el engaño.
Juego a no ser yo,
en distintas épocas y lugares
a contar las historias
que algunos ya no pueden.
A encarnar personajes
que me llevan a lo más profundo,
a mí propio abismo,
a mi propio cielo.

35 años he vivido,
he viajado, he sido hija,
he llorado, he reído (sobretodo),
he bailado descalza bajo la luna,
he cumplido sueños,
he soñado despierta,
he estado ahí para quien me necesita,
extravié la música,
la he vuelto a encontrar 
(Y no la voy a soltar)

He sido mamá,
Tu mamá,
Hay un antes y después
de tu sonrisa y
de tus ojitos iluminando mi vida.

He sido cursi, 
me he desencantado,
he desconfiado.
Pero nunca he perdido la fé.
35 años y contando.


No hay comentarios:

Publicar un comentario