Me gustaría decir que fue mágico e inolvidable.
Pero, ni siquiera lo recuerdo.
Tal vez, nunca lo odié.
Quizás, éso me hicieron pensar.
Y yo les creí, esa y mil mentiras más
Pero hoy, tengo la certeza de que amo lo que veo, lo que soy, lo que siento, a lo que huelo, mi sabor, mi textura, mis formas y mi color.
¿Cómo lo sé?
Encontré un bosque, lleno de hadas como yo.
Criaturas, poderosas y suaves.
Seres de luz que encienden la noche.
Y lo más bonito,
entre ellas, encontré mi reflejo.
Mi reflejo visto en otro universo.
Uno lleno de flores y letras.
De una voz cantarina, dulce.
Unos brazos que envuelven y curan.
Unos ojos que te abren la puerta a su mundo.
Un mundo que dibuja sonrisas y que no duele.
Un reflejo hermoso y sereno,
que me devuelve a una yo, feliz y plena.
Hoy puedo decir con certeza que,
¡AMO MI REFLEJO!

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